EL COMIENZO DEL TIEMPO
Una película como la vida misma
Antonio y Bertha protagonistas de la película "El comienzo del tiempo"
Por: Paola Antonia Campechano Yan
En la película “El comienzo
del tiempo” Antonio y Bertha son una pareja de ancianos que rondan los noventa
años. Sus problemas inician por la crisis financiera y social que vive el país.
Son abandonados por sus hijos, se ven en la necesidad de vender sus
pertenencias, preparar comida callejera y hasta robar.
Esta es la historia de miles
de adultos mayores que son abandonados por sus familiares o por azares del
destino se quedan solos, y se ven en la necesidad de salir adelante por sus
propios medios. Muchas historias de la
vida cotidiana hechas películas. Muchas películas que narran historias,
reflejan sentimientos, alegrías y pesares. Esta es la vida de Manuel Cervantes y Felicita
Palpuche Morales, originarios de Veracruz.
Son las 5:30 de la mañana. Su cuerpo frágil y encorvado camina lentamente
hacia el baño, se tropieza, en el departamento no hay mucho espacio. Felicita
Palpuche Morales es una mujer de 71 años de edad. Su
cabello es blanco maltratado por el tiempo su mirada baja, manos asperas y piel
bronceada.
Su hermano Manuel Cervantes Teniers se levanta de la
cama 30 minutos después. Un pajarito
color negro dentro de una jaula color plata empieza a moverse de un lado a
otro.
“chocholito ya se despertó manita” dice Manuel con
vehemencia.
“manito dale de comer” contesta con gozo felicita.
Manuel camina a paso lento pero firme para dar de
comer al pájaro. Sus arrugas no pueden
engañar la edad que tiene. Sus 81 años de edad son notorios.
Felicita nació en la ciudad de Tabasco y creció
junto a su madre hasta que falleció y la dejo huérfana, a la edad de once años.
Entonces fue acogida por una familia que la llevo a vivir a Veracruz. En su juventud trabajo como repostera. Con perseverancia
ahorro durante varios años para tener un patrimonio, por su constancia la llamaban
del banco para felicitarla por el uso de la cuenta consecuente. Allí conoció a
su primer amor. Él trabajaba en el banco y en sus frecuentes visitas Felicita se
enamoró de él.
Un día Felicita enfermo y fue hospitalizada. Su
pareja le pidió que le firmara un documento para sacar dinero del banco porque
se debían los gastos médicos, ella lo firmo, días después su pareja termino la
relación.
Pasó el tiempo y fue al banco a preguntar sobre su
cuenta bancaria y le informaron que su dinero había cambiado de lugar, el ladrón
negó todo y para que lo dejara de molestar culpo a felicita de una cortadura en
su brazo derecho. Felicita fue encerrada por días en una celda, se dio cuenta
de que no podía hacer nada para recuperar su dinero, después de varias demandas
fracasadas se resignó a perderlo todo. En la actualidad todavía recuerda esos
momentos con melancolía.
No fue sencillo salir adelante, pero emergió de un mundo
de traición y desilusiones. A sus 25 años de edad y con distintas habilidades
que a lo largo de su vida adquirió empezó a trabajar más duro, cocinaba y tejía
blusas para venderlas. En los años 60
rento un departamento en la calle general Prim, en el quinto piso del
departamento, fue la primera inquilina del edificio, no le costaba subir y
bajar las escaleras.
En los años
70 conoció a su hermano Manuel Cervantes Teniers. “Gracias a dios apareció en
mi vida, dios es muy grande que me lo mando cuando más lo necesitaba” dice con
el rostro taciturno Felicita.
Fue por casualidad que se encontraron, cuando se
conocieron y escucharon sus apellidos decidieron hacerse una prueba de ADN que
resulto positiva, ellos no eran los únicos hermanos, su padre tuvo hijos con
diferentes mujeres y en distintos lugares, pero ellos tuvieron la suerte de
conocerse.
Manuel Cervantes nació en Guadalajara Jalisco, pero
al igual que su hermana se crio huérfano y por diversas circunstancias llego a
Veracruz. Tuvo que buscar la forma de salir adelante. A los 15 años de edad trabajo en el malecón
como disfrute de los turistas, le daban una moneda y se lanzaba por ella al
agua. Con el tiempo trabajo como cargador en los barcos, después conductor de ADO,
posteriormente le dieron trabajo en CFE como conductor de los empleados.
Felicita también consiguió trabajo en CFE, como
cocinera, entonces iban juntos al trabajo, hasta que la esposa de Manuel le
pidió que dejara el trabajo porque con el horario que tenía apenas veía a sus
hijos, renuncio. Felicita tiempo después
hizo lo mismo porque no le gustaba que otros conductores la llevaran, solo le tenía
confianza a su hermano.
Con el paso de los años los hijos de Manuel
crecieron y su esposa murió, su hermana le pidió que se fuera a vivir con ella,
el acepto. Manuel se dedicó a la venta de tejuino una bebida hecha de maíz, mientras
su hermana trabajaba haciendo pasteles. Manuel le planteo a Felicita que trabajaran
juntos en la venta del tejuino y ella acepto.
“Vendemos tejuino una vez por semana y en ocasiones
una al mes porqué ya no nos sentimos bien” dice Felicita. También se dedican a
la venta de pájaros en el mercado, Manuel creo unas trampas en el patio de su departamento
donde cada semana al menos un pájaro es atrapado. Felicita a sus 67 años de edad
dejo de tejer y cocinar por una parálisis que le inmovilizo parte de la cara y
las manos, su hermano la apoyo en todas sus necesidades. Don Manuel con
problemas del corazón no puede caminar grandes veredas, sin embargo, es el que va
al mercado a comprar y en ocasiones hace la comida.
Es domingo se disponen a salir a vender, son las 10
de mañana. Preparan sus cosas, Manuel toma una silla y un bote de 10 litros de
tejuino, baja escalón por escalón. Felicita con dos botes de 10 litros uno en
cada mano, baja dos escalones y descansa, bajan los cuatro pisos del
departamento, Manuel con su respiración lenta y felicita con pasos cautelosos,
sus cuerpos se sienten agotados. “Manita camina no te demores tanto” dice don Manuel
con la respiración entrecortada.
Caminan y salen del departamento. Suben los 30 litros
de tejuino, un morral lleno de limones, chile en polvo y trastes a una
camioneta blanca 4x4 de los años 70. En la batea está colocada una madera de 50
centímetros de ancho y el largo adecuado a la camioneta, clavado en los
extremos para que no se mueva, esta la usan como mesa para preparar los
tejuinos. Don Manuel abre la puerta de la camioneta para que su hermana entre. Suben
a la camioneta y se dirigen a la calle Juan Pablo II, calle Framboyanes.
Fraccionamiento Virginia.
El recorrido es lento y sin tráfico, llegan a su lavandería
de carros de preferencia, estacionan el carro, saludan a los jóvenes del
autoservicio y les hablan con camarería, no da órdenes ellos saben qué hacer, se
baja de la camioneta Manuel y Felicita, bajan las cosas de la batea para que
puedan hacer su trabajo. Manuel paga el
servicio y le dan una silla para que se siente su hermana. Felicia se sienta y
espera.
Después de varios minutos el carro está limpio, colocan
las cosas a la batea del carro. Felicita y Manuel suben al carro, se despiden de
los jóvenes y al encender el carro se escuchan una canción de navidad que los
acompaña en su salida. “Siempre se ríen cuando les pongo esa canción” dice Manuel
con una sonrisa en el rostro.
El tejuino tiene más ventas en las colonias, en la
zona centro del puerto de Veracruz no se vende, es por ello que siempre se
dirigen hacia las mismas colonias y clientes. El carro se detiene frente a su
tienda de conveniencia, Manuel y Felicita se bajan. Felicita camina a la parte trasera de la
camioneta, toma una silla para subirse a la batea. Sube, se sienta atrás de la
madera sobre una silla pequeña y saca de una bolsa los limones, el exprimidor y
chile en polvo. Toma una botella con agua y la deposita en una cubeta, con esta
se lava las manos.
Manuel entra a su tienda de conveniencia. Minutos
después sale con dos bolsas de hielo. Las lleva a la batea, busca una hielera
para meter el hielo, lo mete, toma una pica hielo para asentarlo. Felicita al
mismo ritmo corta limones sobre la madera y los va depositando en un bote, cuando
termina se amarra un pañuelo a la cabeza y se coloca un sombrero, se pone una
chamarra que le cubre los brazos de los rayos del sol, sus calcetas color
blanco que llegan a las rodillas le ayudan a protegerse.
Manuel instala los altavoces para anunciar el
tejuino a lo largo del recorrido. “Manita
ya estamos listos, vámonos” dice Manuel.
Felicita se persigna y pide a Dios para que se
vendan los treinta litros del tejuino. En algunas ocasionas salen con más
litros de tejuino, no se regresan a sus casas hasta que venden el último vaso. Arranca
el carro se dirigen a las colonias.
“Lleven su tejuino bien frío” dice Manuel dándole un
tono diferente a su voz, estas palabras las dice en todas las colonias por el
altavoz. Manuel se encarga de cobrar y Felicita
prepara los tejuinos. Son las 12 del día, el aire es caluroso, recorren la
colonia Revolución y algunas personas salen de sus casas para comprar.
Un joven moreno ojos rasgados hace la parada. Hola
don Manuel y doña Felicia, ¿Cómo están? ¿Por qué no habían venido? dice al
momento que paga 15 pesos por el vaso de tejuino. “Hemos
estado un poco enfermos, pero gracias a Dios ahora estamos mejor” dice Felicita
quien exprime la mitad de un limón en un vaso de plástico con hielo. Inmediatamente
lo llena con tejuino y le pone chile.
-
Aquí
esta joven gracias dice Felicita.
Lo toma, da las gracias y se va a su casa. Las
avenidas de la colonia son similares, algunas de color azul otras blancas y
beige. Son la una de la tarde, el clima es de 36° la frente de Felicita suda y
su cara enrojecida es testigo del tiempo. Tienen sus clientes particulares por
eso siempre recorren las mismas calles y colonias.
Cuando terminan el recorrido por las colonias
Revolución, Nueva Era, El Rigo, Vista alegre y Linda Vista, dan una segunda vuelta
porque como dice Manuel “Las personas que no compran en la primera vuelta nos
compran en la segunda”
Son la 1:30
de la tarde van por el segundo recorrido. El hielo se derrite y Manuel se detiene
en una tienda y compra dos bolsas de hielo, cuando llega a la batea descansa y
suspira, se masajea el pecho izquierdo, su cuerpo ha empezado a reaccionar a la
jornada. A diferencia de felicita quien está
sentada en la batea, ella estira sus piernas y brazos. Se quita el sudor de la
frente con un pañuelo.
A las 3:30 terminan el recorrido. “Manito
terminamos, estaciónate donde siempre para comer” dice Felicita. Se estacionan
frente a una casa color celeste, se baja Manuel de la camioneta y le pregunta a
su hermana, ¿Qué quieres comer manita? Dos bollos manito, contesta Felicita. Ahorita
regreso, dice Manuel. En 10 minutos
regresa con dos tamales de elote y dos bollos. Manuel se sube a la batea y
empiezan a comer con Felicita.
-Manita que bueno que terminamos, dice Manuel.
-Si manito, solo nos falta lavar la camioneta
contesta Felicita.
- ¿Están buenos los bollitos?, pregunta Manuel.
-Si hermano, pero desde que me dio la parálisis ya
no le siento el sabor a las cosas, todo me sabe simple, contesta Felicita.
- Vamos a ir al doctor porque yo también me he
sentido mal, añade Manuel.
Diez minutos después terminan de comer. La vida de
ellos no es de lujo, no tienen la mejor ropa ni el mejor carro, pero se
esfuerzan por no quedarse atrás, siempre van adelante, su trabajo es cansado,
pero no se quejan, siempre sonríen, siempre agradecen y nunca se rinden. Como ellos dicen “Hay que seguir adelante, no
queda de otra”
Su vida, no
la han hecho película y no la han pasado en cines, pero existen películas como
el comienzo del tiempo que según el director Bernardo Arrellano, es una comedia
ácida de la realidad que vivimos en México, una tragicomedia como la vida misma
que está hecho con actores reales y te transportan a un mundo real.
.

Me gusta mucho la temática de la crónica, es sin duda diferente a las que hasta ahora he leído. Mi único comentario es que las ideas se leen cortadas, creo que se debe a tantos puntos y seguido; recién estoy "agarrando vuelo" en la lectura y de pronto termina la idea. El remete me gustó mucho, es muy bueno.
ResponderEliminarMe pareció muy interesante, porque la cuentas como algo especial, que te llega y se siente esa misma sensación al leerla. Creo que al cortar tanto las ideas y no hacer párrafos más largos cortes la inspiración del lector, por lo que sería bueno que juntarás varios pedacitos y fueran párrafos más grandes. Muy buena crónica, llamativa y diferente a lo que estamos acostumbrados de leer c:
ResponderEliminarMe gustó escuchar la historia de ésta pareja. Solamente me confundió un poco la forma de exponer cada idea ya que al ser tanta perdí un poco el hilo de la historia. Me gustaría haber escuchado más sobre la película que relacionaste con la historia de la pareja.
ResponderEliminarBuen trabajo!!!
ResponderEliminarEs bueno relacionar la realidad con otros géneros, en este caso el cine, pero se debió haber buscado mas coincidencias en la trama de la película con la historia que nos hicieran engancharnos un poco mas.
Muy buena crónica descriptiva, solo coincido con tus compañeros en sus observaciones.
Felicidades!!!
Creo que hizo falta contextualizar más la película ya que se pierde un poco la razón por la cual la comparas con la experiencia de vida de esta pareja, en cuanto a la redacción también creo que podrías hacerle algunas mejoras. Me gusta tu crónica ya que se se puede escuchar tu voz mientras la voy leyendo, creo que es viva y dinámica, muy buena.
ResponderEliminarMe gustó mucho el tema de tu crónica y la forma en que la cuentas, creo que logras transmitir la esencia de esta historia que es la lucha por salir adelante. Aunque pudiste contar un poco más de la película y comparar ambas historias.
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