México, tierra de mortales y de fiesta


Melanie Shardey García Guzmán

(6 de noviembre de 2017 - Quintana Roo). El día de muertos es una fiesta tradicional que se celebra en las culturas mesoamericanas. En México el 2 de noviembre es muy especial porque se recuerda a los difuntos y se les presentan ofrendas en altares con sus pertenencias y comidas favoritas, ya que se cree que en esta fecha los muertos regresan a la tierra de los vivos.

Christian Müller, trabajador del centro de la cultura, el deporte y el turismo en la ciudad de Lauingen en Alemania, es uno de los miles de turistas que vienen a México durante esta temporada para admirar un poco la celebración y disfrutar de la comida, los altares y los festivales que se organizan en esta fiesta a lo largo del país.

Müller, en su viaje a Tulum, bajó su libro sobre la cultura maya escrita por un arqueólogo alemán para contarnos sobre cómo él percibe a México como un lugar muy especial porque en las culturas latinoamericanas se reconoce a la muerte como algo positivo.

Nuestro turista comparte un poco sobre su experiencia en su primer día de muertos en México: Una de las cosas más impresionantes fue visitar una exposición de ofrendas este horrible terremoto, este sismo, en el mes de septiembre de este año habían algunos altares a causa de este acontecimiento, y uno especialmente para niños. Esta ofrenda fue muy impresionante que lo hicieron con las propias muñecas de estos niños, y habían dejado estas muñecas en la ofrenda en el suelo con unas piedras encima.» Esta representación es tanto impresionante como poderosa porque muestra el dolor de las familias y sirve como una de las formas en que pueden procesar el duelo de una pérdida tan lamentable.

México y el mundo están de luto por los terremotos del 7 y 19 de septiembre que dejaron muertos en los estados de Puebla, Morelos, Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Y en este día de muertos se recordaron sus muertes por primera vez en los altares. Esta no es la única fecha en la que recordamos a nuestros difuntos, pero sí es el día en que todos les dedicamos una gran fiesta.

La muerte no es algo fácil en ninguna cultura, pero en México le damos un valor importante, la abrazamos y esperamos en lugar de ignorarla. Müller guardó en su memoria un poema muy especial que se encontraba en un altar hecho por algunos de los rescatistas que salvaron a tantos en Puebla: Te amo Muerte, querida Muerte, pero de vez en cuando llegas demasiado de sorpresa, tú, Muerte, serás nuestra invitada de honor en nuestra mesa.»

Para él, como alemán, está impresionado por este pensamiento ante un acontecimiento tan horrible como los sismos. Eso me da mucho respeto por el espíritu de los mexicanos y es algo admirable porque en mi propeste acontecimiento en la vida, y no tiene el pensamiento verdadero que la muerte es parte de la vida, y es de eso estoy muy impresionado en México.»

Christian Müller nos cuenta cómo él recuerda a uno de sus muertos: Yo grabé la historia de mi abuela contada por mi abuela antes de su muerte, y siete años har dos años después de la muerte de su propia madre el voz de su madre.» Gracias a esta grabación es como si su abuela regresara a la vida, como nuestros difuntos cada 2 de noviembre.

Su abuela y las víctimas de los sismos permanecen con nosotros en nuestros recuerdos y a través de nuestra forma de honrarlos en esta fiesta tan característica de nuestro país. México seguirá celebrando año tras año a todos nuestros seres queridos que una vez al año regresan a la tierra de los mortales.

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